El Museo
Pergamon, tesoros de la arqueología

La intensa labor de los arqueólogos
alemanes de los siglos XIX y XX se refleja en
la impresionante colección arqueológica de este museo, uno de los más importantes
sobre el mundo antiguo. En esta sección explicamos
los detalles.

No hace falta ser un entendido en arte, ni siquiera
un aficionado para que te impresione el viaje al mundo antiguo que te ofrece el Museo Pérgamon de Berlín, y para que
te emociones por el incalculable valor histórico, incluso sentimental
de las muestras que allí se exhiben.
Durante el s. XIX Alemania emprendió
excavaciones en países remotos adquiriendo previo
pago todo aquello que consideraba interesante, ésta es la explicación
de que posea tal cantidad de tesoros.
De entre todas las maravillas que se encuentran en
el Museo Pérgamo destacaremos las siguientes:
Altar de Pérgamo:
Nada más entrar, y sin más, uno se
topa con este colosal altar que da nombre al museo,
el impacto visual es desde luego imponente.
Es un templo dedicado al dios Zeus,
que fue construido en los tiempos de Eumenes II en el siglo
II a.c.
Se accedía a través de una escalinata
que impresiona por su enorme pendiente. Una vez arriba, nos encontramos
con un frontal con 12 columnas de estilo jónico y dos alas
laterales con las mismas columnas que sobresalen adelante. La entrada
al templo conducía al lugar donde se realizaban los sacrificios
en honor de Zeus.
A ambos lados de las escalinatas encontramos una
serie de frisos con esculturas que representan la
lucha entre los dioses Zeus y Atenea (la racionalidad y la civilización)
contra sus enemigos los gigantes y animales (el mundo salvaje). Naturalmente
los dioses griegos salen victoriosos.
Impresionante es la realidad de las figuras y la sensación de movimiento que consiguen transmitir.
Es gracioso ver la serenidad en el rostro de los dioses (a pesar de
la batalla) en contraposición con la expresión feroz
de los animales.
Puerta del mercado de Mileto:
Tras contemplar el altar, si te diriges a la derecha
la encontrarás. Se trata de una hermosísima
puerta de dos pisos y entradas precedidas de columnas que
mandó construir Justiniano integrándola en la muralla
de la ciudad.
Parece ser que en el s. X se produjo un terremoto
que hizo que la puerta cayera permaneciendo bajo tierra durante siglos,
para ser redescubierta por excavadores alemanes en el s. XX.
Su estado de conservación es regular y se encuentra en
restauración, aunque el turista no lo nota porque
los trabajos se realizan desde la parte trasera. Algunas de las grietas
que atraviesan la fachada fueron causadas por los bombardeos de la
II Guerra Mundial.
Como dato curioso, decir que en el milenario mármol se hay
algunas pintadas sabe dios de qué siglo y de qué autor.
Puerta de Ishtar:
Esta puerta se ubicaba en la muralla interior
de Babilonia y está dedicada a la diosa Ishtar, vencedora
siempre de sus enemigos (para que tomase nota aquél que pretendiera
invadir la ciudad).
Con su estructura a base de ladrillos como de cristal pintados de azul y sus paredes adornadas con dragones
y dioses, la puerta tiene una apariencia de irrealidad, casi como
si estuviéramos en un sueño. Nabucodonosor II, que la
había mandado construir, cuando la vio terminada y pudo contemplar
su belleza afirmó que el destino de la puerta era ser admirada
por generaciones y generaciones... ni él mismo podía
imaginar lo acertado de sus palabras.
Esto es lo más importante, lo imprescindible
del museo que se completa con salas dedicadas al arte y la cultura
de ¡seis mi años¡. Interesantísimas son
las salas relativas al mundo musulmán en las
que podrás apreciar sobre todo manuscritos y muestras de la
arquitectura árabe, hasta se recrea en una de las salas la
residencia de un antiguo califa.
Igualmente interesantes son la salas dedicadas al próximo Oriente (Siria, Asia Menor, Irán
o Babilonia son los lugares de procedencia de las muestras). Encontramos
piezas de todo tipo, desde utensilios básicos para la vida
diaria hasta grandes monumentos funerarios, pasando por una pequeña
tabla de barro del s.XII a.C. en la que se establecen distintos delitos
con las penas que corresponden, parece que el listado es específicamente
para las mujeres, no se sabe si a los hombres les corresponderían
otro tipo de penas o qué pasaría.
Ubicación:
El museo se encuentra muy céntrico, al final
de la avenida Unter den Linden, en la Isla de los Museos, donde se encuentran los museos más importantes de Berlín.
También se encuentra aquí la catedral protestante de
la ciudad.
Consejos prácticos:
--La tarifa del museo son 10 € por adulto. Sin embargo,
puedes sacarte el abono de museos para tres días (cuyo coste
es de 19 €) y durante tres días, eso sí consecutivos,
podrás visitar todos los museos de la ciudad que quieras. También
está la opción de la entrada combinada de un día,
en la que por 12 € puedes visitar todos los museos que se encuentran
en la isla de los museos en el mismo día.
-- A la entrada se reparten audioguías gratuitas
en español con dos opciones, ver solo las obras más
importantes del museo, o verlo todo. Cada obra tiene un número
que marcas en la audioguía y te da la explicación, así
puedes ir a tu ritmo.
-- Si la visita es durante el verano, en el museo
hace mucho calor, parece ser que para preservar el estado de conservación
de las figuras. Así que, si el día es caluroso, más
vale llevar un abanico o algo parecido.
-- Se pueden sacar fotos, siempre que no utilices
el flash.
-- El museo permanece abierto de martes a domingo
de 10 a 18 h. Los jueves de 16 a 22 h con entrada libre, que no incluye
las exposiciones temporales.

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