Los berlineses
y su relación con el turista

El turismo en Berlín es un fenómeno relativamente reciente y
la vida de la ciudad se va influenciando con ello. En esta sección comentamos
estos cambios, la personalidad de la ciudad y
sus habitantes y su relación con los nuevos
visitantes.


La vida en Berlín
Berlín es una ciudad con mucha personalidad,
y su sociedad tiene carácterísticas tan únicas
como la historia que ha vivido. Quizás debido a esa historia,
los berlineses son gente tolerante y con gran apertura hacia lo nuevo. Algo que no llama la atención en una ciudad
en constante evolución desde 1989.
Pero contrariamente a lo que uno espera, la primera
impresión que se tiene al llegar al centro – Mitte - es que
es muy silencioso y tranquilo.
Muchos se sorprenden por la poca cantidad de vehículos
circulando. Muy raras veces hay embotellamientos, una de las razones
es que la ciudad hoy es capaz de albergar ocho millones de
personas, cuando en realidad su población no llega a los tres
millones y medio. Sí es importante la cantidad de
bicicletas que circulan a todas horas, incluída la noche. Es
muy normal ver a los jóvenes salir de noche en bicicleta.
Todo esto tiene que ver también con que el silencio, la tranquilidad, la actividad deportiva,
y la preferencia de la bicicleta o el transporte público al
auto, son valores muy apreciados y practicados en Alemania.
Si bien siempre hay muchos turistas caminando por
las calles, principalmente entre jueves y domingos, no se ven tampoco
grandes masas de personas. Uno tiene una sensación
de comodidad al moverse por la ciudad, a la que también
contribuye el cronometrado, silencioso y eficiente transporte urbano.
¿ Problemas con el idioma?
Para muchos, la cuestión idiomática
puede parecer un límite en el importante para un viaje a Alemania.
Cierto es que más y más, Alemania se piensa a sí
misma como un destino turístico atractivo para viajeros internacionales.
En Berlín, como en toda ciudad capital, escuchamos
muchísimos idiomas en sus calles. Pero son también
los berlineses los que hablan, en su gran mayoría, uno o dos
idiomas además de alemán. El primero es el inglés
y el segundo es muchas veces el castellano, idioma que se ha puesto
muy de moda, aunque no hasta el punto de esperar que todo el mundo nos entienda, más bien lo contrario. Hemos estado en muchos hoteles de nivel y en restaurantes donde nadie nos atendía en español.
Y en cuanto a la infraestructura de servicios turísticos, se comienza a tomar en cuenta a quienes no hablan alemán:
desde hace unos meses, las máquinas expendedoras de tickets
para el transporte público, que solían ser un obstáculo
de difícil superación, están también en
castellano y lo mismo sucede, por ejemplo, con las audioaguías,
folletos y catálogos de la mayoría de los museos, monumentos
y exposiciones.
El que se hable castellano, es una habilidad cada
vez más reclamada a empleados de hotelería, turismo
y gastronomía, aunque todavía les queda mucho que mejorar y es importante tener nociones de inglés para defenderse. Este idioma lo habla o entiende todo el mundo.
Un cambio de mentalidad hacia el turismo
Cuando muchos creían que Berlín se
mantendría como un destino interesante sólo para visitantes
del resto de Alemania, ha sido necesario hacer un cambio de
mentalidad y estrategias, dando respuesta al creciente mercado
turístico internacional y sobre todo, a la creciente cantidad
de turistas provenientes de España y Latinoamérica.
Este cambio de mentalidad es un proceso en el que actualmente vive
la ciudad. No sólo en cuanto a solucionar el tema de la barrera
idiomática, sino a la variedad y calidad de los servicios que
se brindan a los visitantes.
La ciudad siempre ha tenido una oferta cultural muy
variada e interesante, pero ha tenido que luchar contra su mala fama
en lo que a amabilidad y trato amistoso se refiere. Esto no es un
detalle que los propios berlineses ignoren, sino que es algo que ellos
mismos se están empeñando en mejorar, aunque les está costando. La sensación que se suele llevar el turista español es que por lo general son personas educadas pero algo frías y en ocasiones bruscas.
El turismo es
una industria que los alemanes ya han comenzado a descubrir y entender.

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